Ayer soñé que Eddie era mi amigo -
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Ayer soñé que Eddie era mi amigo


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Edward Van Halen

Me encontraba caminando por un barrio medio gótico y  semiderruido, con mucha gente, la mayoría con vestidos futuristas y a la vez andrajosos, en plan «Blade Runner».  Sabía que tenía una cita con un amigo músico, todo el tiempo sintiendo pena por él, como si necesitara mi presencia.  Primera vez que iba a su lugar de ensayo personal. Cotejando constantemente un papel muy arrugado, con un croquis que él mismo había dibujado, llegué a la puerta 5150. Antes de llamar  salió él, me abrazó muy fuerte y me metió rápidamente dentro, como si alguien estuviese vijilándole. Subímos unas escaleras y ahí estaba, el recinto más alucinante que jamás había visto. Estaba repleto de cosas, no entraba nada más. Colgaban cosas extrañas del techo y había poca luz que se colaba entre las rendijas de las maderas de la pared del fondo.  Eddie se sentó en un banco, al final del cuarto, sobre un mini escenario, agarró su guitarra, la Fender típica que él mismo ensambló y me la dio. Tócala – me dijo con una gran sonrisa- Yo tenía muchas ganas de saber, sobre todo, cual era la bendita acción de las cuerdas (siempre he querido tener en mis manos las guitarras de famosos solo por saber eso de la acción y si yo me acercaba a alguno de ellos y lo había hecho correcto durante mi vida). Pues me sorprendí al cotejar que era la típica acción que yo usaba toda la vida. ¡Maldita sea, todo el secreto estaba en sus manos! -pensé- ¿Usas pedales? -pregunté- No Raúl, de los amplis saco todo lo que necesito, respondió.   Luego lenvanté la vista y delante mío habían muchos estantes llenos de adornos raros y exóticos que Eddie había colleccionado de todas sus giras mundiales,  hasta estanques de agua con animales acuáticos vivos. No llegaba a distinguir que eran, habían muchos de ellos por todas partes. Entre todos los amplificadores y guitarras con las que me iba tropezando mientras me dirijía a ver los adornos y animales me topé con la Kramer con la que tocó en el concierto que vi trecientas mil veces hasta malograr mi VHS. Ese, en el que canta  Hagar y Eddie golpea como loco los trastes sacando armónicos hasta de no se por donde. Sí, esa Kramer con el clavijero en diagonal en el que metía entre las cuerdas y las clavijas su cigarro, el que iba fumando en pleno directo. Cuando vi la acción de esta guitarra me di cuenta que estaba en un sueño. La acción estaba super lejos, como si de una arpa se tratara. Además las cuerdas eran infinitas. Imposible. Luego me acerqué a ver uno de los estanques, como peceras muy grandes.  Tenía los cristales enmohecidos y esta contenía unos «murciélagos acuáticos», tres de ellos nadando. Negros, gigantes, horribles. Eddie me cogió del hombro, me sobresalté. En ese momento sentí en mi lo principal del sueño. Su sufrimiento interior. Me volteé y nos miramos a la cara. Me sonrrió. Con su mano aún en mi hombro y recorriendo su mirada por  todo el cuarto, me dijo: Hombre, esta es mi vida. Te quiero mucho, sigue adelante.  Me desperté con la sensación de lo débil que somos como seres humanos  y de como nos necesitamos unos a otros, aunque pareciera que hubiéramos consquistado el mundo. Eché unas lágrimas y le dediqué una oración por su vida, su familia y sus amigos. Nunca me había pasado algo semejante. Así soy yo,  este fue mi sueño y Van Halen siempre será parte de mí. Gracias Eddie.

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